El negativo de un ícono

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Un documento histórico. Alberto Korda, fotógrafo que ganó la fama por la mítica foto del Che Guevara, manipulando el negativo de lo que luego sería un icono comercial: la cara de la revolución.

La foto pertenece a la colección “Pop Latino” del fotografo Marcos López, que pueden ver completa aquí. Mi interés en este caso no era la historia de la foto, sino este valioso documento gráfico del “nacimiento” de algo que luego sería mundialmente famoso y comercializado. Al que le interese la historia detrás de esa foto, pueden leer acá.

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El hombre que pudo comprar Google por sólo 1 millón de dólares

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Hace sólo diez años Google no existía y apenas cinco años antes era imposible buscar algo en Internet. En esos tiempos las empresas que dominaban el terreno de la búsqueda eran Yahoo y Excite. Sus fundadores, aunque eran algunas de las personas de negocios más brillantes de Estados Unidos, no supieron descifrar el código de las búsquedas. Por esa misma época, dos jóvenes llamados Larry Page y Sergey Brin habían sido “invitados” a retirar su empresa del campus de la Universidad de Stanford porque el crecimiento de la misma (en una escala pequeña) casi había hecho colapsar la red universitaria. Estos dos jóvenes estaban buscando desesperadamente apoyo económico para un motor de búsquedas que habían creado, llamado Google. O conseguían los fondos o tendrían que volver a estudiar. Golpeando puertas fueron a Excite, donde fueron presentados con su director, Joe Kraus. Larry y Sergey, pedían 1.000.000 de dólares para su idea, pero Kraus tuvo una respuesta negativa que creyó visionaria: “La búsqueda es algo genérico y nosotros podemos hacerlo mejor, nadie pondrá plata para otro buscador”.

La historia: Excite.com nació como un competidor de Yahoo y pronto mejoró mucho el nivel de búsquedas de éste. ¿Su clave? La búsqueda por lo que hoy se conoce como palabras claves. ¿Suena familiar?. Sin embargo, allá por 1997, tanto Yahoo como Excite y los demás, estaban ocupados entreteniendo gente con lo que se conoció como “portales”. Al mismo tiempo millones de usuarios intentaban descubrir el significado de la red buscando información, tarea en la que tranquilamente se podía pasar todo un día sin ningún resultado concreto. Fueron otros jóvenes de Stanford (al igual que los fundadores de Yahoo y de Excite) los que dieron con la clave. Como la mayoría de las empresas que nacían en Silicon Valley bautizaron su empresa con un nombre que era ua tontería: Google, que es un derivado de Google, un término matemático de 10 elevado a la centésima potencia. Dicen que fue Larry el que tuvo la idea que convirtió a las búsquedas en lo que son hoy. Esa idea no fue más que dotarlas de un sistema de relevancia, basado en la cantidad de enlaces que apuntan a un sitio, algo así como “mientras más amigos tienes, más popular eres“. La primera persona que vio a Google en acción, cuenta cómo fue la experiencia y con qué sitios fueron las primeras pruebas.

“Jugamos un momento en mi oficina viendo la cuenta de enlaces, cuántas páginas se conectan con la tuya. Lo hicimos comparando la de Stanford con nuestros competidores, el MIT y Berkeley; nos divertimos mucho viendo cuál era más importante que la otra”, cuenta el profesor Héctor García Molina, entonces profesor de Page y Brin. En busca de financiamiento, la dupla creadora de Google deambulo por Silicon Valley buscando financiamiento. Luego de varios intentos, un inversor los escuchó y los presentó con Graham Spencer, jefe tecnológico de Excite. Los chicos fueron con sus laptops y demostraron que sus resultados de búsquedas eran mejores que los de Excite. Spencer los presentó entonces con el director de la firma, Joe Kraus. La idea tuvo resistencia y les dijeron que las búsquedas eran algo genérico y que ellos podían hacerlo mejor. Mientras hoy el valor de mercado de Google ronda los 200 mil millones de dólares, por ese entonces Page y Brin pretendían sólo 1 millón. Fue un no nada acertado. El propio hombre que no quiso invertir en Google el 0.0005% de lo que vale hoy, lo cuenta entre risas.

“Alzo la mano y digo, soy necio, pero la gente no creía que se podía hacer dinero con las búsquedas, a lo sumo algo de dinero; para ser honestos, es un dineral”. El dúo siguió buscando y llegó hasta David Cheriton, un profesor de informática, que los conectó con Andy Bechtolsheim, creador de Sun Mycrosistems. “David me llamó y me dijo que tenía que conocer a esos chicos de Google”, dice Bechtolsheim. Larry y Sergey estaba desesperados, si no conseguían dinero tendrían que volver a los estudios y, probablemente, abandonar en el olvido a Google.

El propio Sergey Brin cuenta la reunión con su “salvador”. “Conocimos a ese hombre, le dio una mirada rápida a nuestro motor de búsquedas y conversamos un poco; nos dijo que para que no tuviéramos que aceptar una valoración muy baja (el U$S1.000.000) nos daría ahora un cheque por U$S 100.000″.

Bechtolsheim ríe y admite: “Me pareció evidente que era una muy buena idea, de hecho me parece la mejor idea que he visto en toda mi vida. Salí afuera a buscar la chequera al auto y les firmé el cheque, recuerdo que Brin dijo que no tenían una cuenta bancaria, yo les dije, bueno, creénla”.

Fuentes para la redacción de esta historia: Documental “La historia de la internet” de Discovery Channel (100 por ciento recomendable), Mononeurona y búsquedas varias en Google. Abajo dejo una parte del documental que contiene la historia. Buscando por Youtube no lo hallé completo, pero los hallé en Molina Soft completos y divididos en tres partes.

La verdadera historia de la Internet – Búsquedas – Capítulo 2 from Illi.Pro on Vimeo.

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Así cualquiera es inversor

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No hace falta que me explaye sobre este tema, cualquier mortal medianamente civilizado se enteró que esta semana que está terminando tuvo un 11-S económico, la crisis de las financieras en Estados Unidos que jaqueó las bolsas mundiales y amenazó las economías de muchos países. Sabrán que el ¿final? tuvo al gobierno de Estados Unidos poniendo (osea, a los contribuyentes poniendo) U$S 700 mil millones para zanjar la crisis. Por eso, esta viñeta es un resumen perfecto de todo.


Posters “de películas”

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Cuando el séptimo arte reúne una buena promoción con un diseño gráfico que es un arte, no hay más que sentarse (o pararse) a mirar. Colección de posters de películas. Extraído de acá, donde hay más.

American Psycho (2000)

Lord of War (2005)

Jeepers Creepers (2001)

Adaptation (2002)

Finding Nemo (2003)

Identity (2003)

The Dark Knight (2008)

Kill Bill Vol.1 (2003)

Day Watch (2006)

Batman Begins (2005)

Max Payne (2008)

El laberinto del fauno (2006)

Renaissance (2006)

Dead Silence (2007)

Transformers (2007)

U-571 (2000)

Inteligencia Artificial (2001)

Blow (2001)

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El mayor invento de Arthur Conan Doyle (y no es Sherlock Holmes)

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En 1949, el Dr. Kenneth Oakley, del Museo Británico, sintió curiosidad por determinar la antigüedad del cráneo de Piltdown (Resumen: La historia de este engaño comenzó y se basó en unos restos óseos descubiertos en Inglaterra en 1912, en Piltdown. Se dijo que muy probablemente correspondieran al eslabón perdido). Descubrió que no tenía más de 50.000 años. Muchos científicos comenzaron a sospechar. Algo no andaba bien. Tres años pasaron hasta que el Dr. J.S. Weimer, antropólogo de la universidad de Oxford, declaró lo siguiente: cráneo y quijada, pertenecían a seres distintos, un hombre y un orangután, respectivamente. Añadió que los dientes habían sido limados y envejecidos artificialmente, por medio de bicromato de potasio. Las primeras hipótesis fueron que alguien debió engañar al arqueólogo aficinado Charles Dawson, quien halló los restos. Dos investigadores contemporáneos coincidieorn en hacer responsable de la falsificación a Arthur Conan Doyle, quien estuvo también en las excavaciones. Además de creador del personaje de Sherlock Holmes, autor de novelas fantásticas, espiritista convencido y médico inventor de las técnicas policíacas modernas (junto a Edgar Allan Poe), fue gran a ficionado a la paleontología. Uno de los cinetíficos que culparon a Doyle fue Hathaway Winslowe, estadounidense que en 1983 redactó una tesis que se publicó en el número 83 (setiembre) de la revista Science en la que afirmó: en su novela El Mundo perdido, Conan Doyle había afirmado que no es difícil falsificar un hueso si se sabe cómo hacerlo. Desde que Darwin escribió en 1859 Origen de las especies, sabios de todo el mundo comenzaron a buscar lo que se llamó el eslabon perdido, es decir, el estado intermedio entre el simio y el hombre. La fiebre por hallarlo se cortó en 1912 en Piltdown. El otro científico que culpó a Doyle fue Alfred Meyer, que al igual que Winslowe, declaró que la pieza fue fabricada con huesos procedentes de Ichkeul, localidad cercana a Túnez. Otro dato aislado para esta teoría es que en 1931, un tal David Charles Waterton, amigo de Conan Doyle, y profesor de anatomía en el King´s College de Londres, declaro que la quijada debió pertenecer a un simio cualquiera. Bueno es aclarar que era conocido aficionado a gastar bromas (en una ocasión cazó un mono y le modificó el cráneo para darle apariencia humana) y que conocía el lugar donde excavaría Dawson. 

Si fue el gran Conan Doyle quien ideó la falsificación del cráneo de Piltdown, lo hizo a la perfección, ya que sobrevivió 22 años a su muerte, acaecida en 1930. Se ha dicho que no lo hizo por maldad, sino para burlarse de la ingenuidad de los sabios de la época. De haber existido en la época las técnicas del radiocarbono o de la termoluminiscencia, no le hubiera resultado tan sencillo gastar aquella broma.

Caricatura del escritor.

 

Fuente: Enciclopedia “Grandes Enigmas”, el fascinante mundo de lo oculto, de Tomás Doreste, editorial Océano.

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