El mayor invento de Arthur Conan Doyle (y no es Sherlock Holmes)

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En 1949, el Dr. Kenneth Oakley, del Museo Británico, sintió curiosidad por determinar la antigüedad del cráneo de Piltdown (Resumen: La historia de este engaño comenzó y se basó en unos restos óseos descubiertos en Inglaterra en 1912, en Piltdown. Se dijo que muy probablemente correspondieran al eslabón perdido). Descubrió que no tenía más de 50.000 años. Muchos científicos comenzaron a sospechar. Algo no andaba bien. Tres años pasaron hasta que el Dr. J.S. Weimer, antropólogo de la universidad de Oxford, declaró lo siguiente: cráneo y quijada, pertenecían a seres distintos, un hombre y un orangután, respectivamente. Añadió que los dientes habían sido limados y envejecidos artificialmente, por medio de bicromato de potasio. Las primeras hipótesis fueron que alguien debió engañar al arqueólogo aficinado Charles Dawson, quien halló los restos. Dos investigadores contemporáneos coincidieorn en hacer responsable de la falsificación a Arthur Conan Doyle, quien estuvo también en las excavaciones. Además de creador del personaje de Sherlock Holmes, autor de novelas fantásticas, espiritista convencido y médico inventor de las técnicas policíacas modernas (junto a Edgar Allan Poe), fue gran a ficionado a la paleontología. Uno de los cinetíficos que culparon a Doyle fue Hathaway Winslowe, estadounidense que en 1983 redactó una tesis que se publicó en el número 83 (setiembre) de la revista Science en la que afirmó: en su novela El Mundo perdido, Conan Doyle había afirmado que no es difícil falsificar un hueso si se sabe cómo hacerlo. Desde que Darwin escribió en 1859 Origen de las especies, sabios de todo el mundo comenzaron a buscar lo que se llamó el eslabon perdido, es decir, el estado intermedio entre el simio y el hombre. La fiebre por hallarlo se cortó en 1912 en Piltdown. El otro científico que culpó a Doyle fue Alfred Meyer, que al igual que Winslowe, declaró que la pieza fue fabricada con huesos procedentes de Ichkeul, localidad cercana a Túnez. Otro dato aislado para esta teoría es que en 1931, un tal David Charles Waterton, amigo de Conan Doyle, y profesor de anatomía en el King´s College de Londres, declaro que la quijada debió pertenecer a un simio cualquiera. Bueno es aclarar que era conocido aficionado a gastar bromas (en una ocasión cazó un mono y le modificó el cráneo para darle apariencia humana) y que conocía el lugar donde excavaría Dawson. 

Si fue el gran Conan Doyle quien ideó la falsificación del cráneo de Piltdown, lo hizo a la perfección, ya que sobrevivió 22 años a su muerte, acaecida en 1930. Se ha dicho que no lo hizo por maldad, sino para burlarse de la ingenuidad de los sabios de la época. De haber existido en la época las técnicas del radiocarbono o de la termoluminiscencia, no le hubiera resultado tan sencillo gastar aquella broma.

Caricatura del escritor.

 

Fuente: Enciclopedia “Grandes Enigmas”, el fascinante mundo de lo oculto, de Tomás Doreste, editorial Océano.

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9 comentarios en “El mayor invento de Arthur Conan Doyle (y no es Sherlock Holmes)

  1. me encantó la historia, porque he leido a Doyle pero ignoraba por completo esta supuesta bromita. si lo hizo lo felicito, y Zas en la boca a los científicos.

  2. me encantó la historia, porque he leido a Doyle pero ignoraba por completo esta supuesta bromita. si lo hizo lo felicito, y Zas en la boca a los científicos. jeje

  3. Una linda historia… de ficción. Digo… como que la quieren atar por todos lados la teoría, aunque el dato de que estuvo en las excavaciones es interesante, pero después no hay nada más. De todos modos, es una gran combinación de historias de historia.

  4. Mira, si fue una bromita de Doyle, un groso el amigo, ahora, de que lo culparon?? de fraude, mentiroso??? por más que le digan eso, no cometio ningun delito, asique más allá de lo que le puedan decir, sin tener en cuenta que se dieron cuenta mucho despues de que halla muerto, esta todo bien.
    Saludos!!!

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