“Fui Dios por un rato, y no me alcanzará la vida para pedir perdón”

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Aún hoy recuerdo el día que llegaste, apenas tenías tres meses. Viniste corriendo hacia mí, moviendo la cola, ofreciéndome, sin conocerme, todo tu cariño. Fue amor a primera vista. Desde aquél día hasta hoy, que he ordenado que te mataran, pasaron 14 años. De nada me sirve que me digan que ya estabas sufriendo, de nada me sirve que el veterinario haya sugerido esa opción, hoy fui Dios por un rato, y no me alcanzará la vida para pedir perdón.

Arón, así te pusieron mis hermanas porque yo era muy chico para tener voto en tu nombre. He tenido muchos perros, pero fuiste el mejor. Se me ocurren muchas variantes para pedirte que me perdones, pero creo que están de más. Sólo me resta pensar que si existe aquello que algunos llaman cielo, haya alguien que te esté acariciando el lomo, y sobre todo tu cabecita, que tanto te gustaba que te acaricie.

No escribo esto por una razón especial, es que una amiga me ha visto los ojos tristes y al peguntar el motivo, y luego de consultarlo con una amiga suya que es psicóloga, me ha recomendado que escriba lo que siento como una forma de desahogo. “Para que cicatrice la herida”, me dijo exactamente. ¡¡¡La puta madre que lo parió, si fuera tan fácil… escribiría tanto que lo escrito no entraría en una biblioteca enorme!!!

No es sencillo explicarlo. Te adopté porque tu raza, el pastor alemán, me encanta. Son guardianes, fuertes, cariñosos, obedientes e inteligentes. Y vos, sobre todo. Pero claro, ahora sé que tu raza tiene una maldita predisposición a tener una enfermedad cuyo nombre no recuerdo pero que va deteriorando la columna y termina por dejarlos inválidos, casi inservibles. Vos ya estabas así hace algunos años. Lo fui descubriendo de a poco; lentitud en tus movimientos, alguna ocasional caída que pareció accidental, hasta que finamente el mal se hizo evidente el día que volví a mi casa y te encontré tirado en el suelo recién lavado del patio de la casa. No entendía por qué no te podías levantar. Me enojé. Me enojé con mi mamá por haber echado tanta agua en el piso. Cuando el veterinario nos informó tu problema, le prohibí que lavara el piso. Pero vos te seguías cayendo, tu mirada, esa mirada que no puedo sacar de mi memoria y que es como un clavo que me insertan una y otra vez, se fue apagando, desdibujando. Sólo se encendía cuando me veías, cuando te daba de comer, cuando movía el collar para sacarte a pasear y en pocas ocasiones más. El tiempo te fue agravando el problema (me acordé: displasia de cadera, displasia es el nombre de la mierda esa) y llegó el día que te caíste para no volver a levantarte. Te alcé, te cargué al auto y te llevé al veterinario. Era de noche. Te pusieron sobre una camilla, te revisaron, te inyectaron algo y me dijeron: “Esto que le hemos dado lo puede levantar unos días, pero ya no hay vuelta atrás, no hay nada que hacer, se va ir agravando cada día más, hasta se va hacer encima”. Luego de eso no recuerdo bien, sólo sé que pregunté cuánto más podías vivir, creo que me dijo seis meses pero en malas condiciones y que, no sé cómo, salió el tema. Había, si se puede llamarlo así, dos opciones: vivir un poco más postrado, haciéndote encima, teniendo que darte de comer en la boca y, sobre todo, sufriendo, o aplicarte una inyección que terminaría con tu dolor y… con tu vida. ¡Cómo me costó escribir eso!. Tu vida. Terminar con tu vida. Eso hice hice, y que puedo decirte… perdoname Arón, yo pensé que hacía lo mejor. En este tiempito me he informado sobre eso que llaman eutanasia animal y que querés que te diga, qué quieren que les diga a todos los que me miran como a un loco porque estoy así por un perro, no me convence. Se me cruza por la cabeza que debí haberte refugiado hasta tu último día, te cagaras encima de ti o encima mío. Pienso eso de vez en cuando, y ahora pienso que esto de escribir lo que sentía no ha hecho demasiado, sólo he logrado manchar la hoja original con una lágrima, recordando cómo me estiraste tu pata como forma de saludo el momento que me dieron para despedirnos. Ojalá vos estés bien y me entiendas. Y ojalá esto le sirva a otros.

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17 comentarios en ““Fui Dios por un rato, y no me alcanzará la vida para pedir perdón”

  1. Pingback: “Fui Dios por un rato, y no me alcanzará la vida para pedir perdón”

  2. a mi tambien se me cayo una lágrima. es un momento dificil. no hay nadie que pueda estar en tus zapatos. Si el perro estaba asi lo mejor era eso, aunque el tema ético de decidir la muerte de los demás es muy complicado. Pensé que ahora está mejor porque yo sí creo en el cielo. besos

  3. Venimos todos de Taringa?.

    Volviendo a la seriedad, la mejor forma de compensarlo si te sentis mal es que cuides de otra mascota, otro perro (de otra raza), de un gato o de un pajaro.
    Es obvio que si escribis esto es porque sabes como cuidar a un animal, la nueva mascota/amigo va a estar mucho mejor con vos que con cualqueir otra persona.

    Saludos

  4. Viejo hiciste lo mejor. Mirá, yo tuve una gatita. A los 13 años tuvo una enfermedad en el higado. Cuando la llevamos al veterinario nos dió una medicacion y nos dijo que estaba muy grave. Lamentablemente no tuve la suerte que el veterinario me sugiriera sacrificarla (hubiera sido lo más sensato) y luego de una semana fallecio. Estuve con ella las últimas horas en las que te aseguro que sufrió muchísimo y no sabes como sufrí yo también viendo que no podía hacer nada y encima era Domingo y no pude encontrar al veterinario. Te repito, tomaste la mejor decisión.

    Un abrazo.

  5. A ver anónimo… primero decirte que sólo los cobardes no se identifican, segundo, no entendiste nada, no es una cuestión de sufrimiento, es una cuestión de amistad, de fidelidad, de interrogantes. No se trata de discutir sobre eutanasia, sino sobre relaciones personas-animales.

  6. le diste todo en su vida, para el vos eras todo, el refugio, el alimento y el amor, para el vos eras Dios, y Dios no se equivoca, hiciste lo correcto, y a llenar ese espacio ya!! hay miles de perros, que como el tuyo, no tienen una vida así de buena, quiza era el momento de que Arón le ceda el lugar a otro, ellos nos dan todo, y a los anonimos hay que tratar de que sigan siendo eso, nadie quiere conocerlos, chau y a empezar a ver el futuro en otro compañero.

  7. Te leí hace un rato, no se cuántos minutos pasaron para poder escribir. Me hiciste acordar todo lo que pasé con mi perra “Daisy” y todo su sufrimiento, quizás parecido al de Arón y se me nublaron los ojos.
    Es extraño porque pasaron algunos años y nunca me voy a olvidar su última mirada, que era tan triste como su padecimiento.
    Tambien la tuve mas 10 años hasta que enfermó, y a medida que avanzaba su problema ya no podía orinar, casi no caminaba, comía muy poco y sólo estaba hechada y quietita. Le dábamos calmantes porque tenía dolor.
    Y era horrible verla asi, ya estando enferma y cuando yo llegaba quería incorporarse (como lo hizo toda la vida) pero el dolor no la dejaba. Eso ya no era vida para ella.

    Decidimos hacer lo mismo que vos, le dimos la inyección que la durmiera para siempre. Y por eso te entiendo perfectamente. Se como te sentís y que es un sentimiento horrible.

    Yo me sentí mal por un tiempo muy largo, aunque gente especializada y amigos me decían que hice lo mejor, yo me seguía sintiendo mal.

    Despues de un tiempo por fin alguien me “abrió los ojos” y me dijo que en realidad yo me sentía mal por pensar en mi, y no por pensar en ella.
    Que había hecho lo correcto y le había ahorrado seguir sufriendo. Que dejara de sentirme mal.
    Fue tan duro que me enojé con esa persona.
    Pero tenía razón.

    Vos tambien hiciste lo correcto, pensaste en Arón y aunque te duela y lo extrañes, fue el alivio que él necesitaba de vos y por eso fuiste su Dios y por eso no tenés que pedir perdón.

  8. @Mónica gracias por tu comentario. Ojalá más adelante piense como vos, por ahora tengo dudas, pienso que tomé la vía más fácil en vez de pelearla hasta el final. La carta no me cambió nada, algunos comentarios sí .

  9. Si, tenés razón, tomaste la vía mas fácil, pero en estos casos fue la vía mas correcta.
    Pelearla no hubiera sido bueno para él, hubiera sido bueno sólo para vos, para no sentirte mal ahora.

    Te comentaba que cuando me enojé con esa persona que me dijo que dejara de sentirme mal, entre otras cosas tambien me preguntó ¿vos que preferís sentirte bien con vos o que se le alivie ella? y me enojé porque me pareció cruel que me preguntara eso y me pareció horrible que me tratara de egoísta cuando yo creía que no lo era, y después, mucho despúes comprendí que si, lo era.

    Como vos decís capaz más adelante vas a pensar como yo (o capaz no) y es normal que ahora estés en “la fea etapa de culpa”
    Mientras tanto espero no te enojes conmigo por todo lo que te estoy diciendo.

    beso

  10. Ok, mejor asi que no te me enojes 🙂
    Y sobre el chat, no lo uso mucho, pero mañana (viernes) desp las 18,30 hs voy a meterme un rato, si estás nos vemos y si no, dejame dicho en que horas conectás o bueno, algún dia nos encontraremos jaja
    beso
    PD: re.lenta yo para contestar tu comentario, perdón xD (me había olivdado de venir a ver tu rta) 😛

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