María, una mujer “fantasma”

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María Magdalena Arancibia tiene cuatro hijos, un esposo, un pasado difícil y cree que tiene 22 años porque es un “fantasma” visible que nunca ha tenido una partida de nacimiento y un Documento Nacional de Identidad.
Su falta de reconocimiento legal la obligó –dice– a dejar la escuela a los 9 años, y le impide trabajar y volver a estudiar. Sueña con ser policía pero sabe que hoy su deseo es imposible.
“No existo, nadie tiene cómo comprobar quién soy”, relata con una mezcla de tristeza y bronca. Su caso, con algunas aristas algo confusas en torno a su nacimiento, ya está en la Justicia, donde intentan determinar su origen para darle una “existencia”.
El tema es que no hay datos concretos sobre su nacimiento, como ella misma dice, tiene varias versiones. “Tengo dos versiones: la primera es que mi madre me tuvo en el campo, donde la ayudó una vecina. El asunto es que ella no me tiene por parto normal, tiene cesárea, así que pienso que debe haber ido a un hospital; la otra versión es que me asentó en La Pampa y que hubo problemas con un muchacho que tenía el mismo número de documento”.
“Yo supuestamente tengo 22 años, a los 15 quise iniciar lo del documento, fui a hablar al juzgado y dijeron que tenía que ir con mi mamá y ella me dijo que no tenía tiempo. Sólo he obtenido un certificado que no me sirve de nada porque el otro día me paró la policía y me dijeron que no me servía el papel”, agregó María, a quien unas tías llaman Georgina.
Su caso se tramita en el Segundo Juzgado de Familia a cargo de la jueza Andrea La Montagna. Allí señalaron que María no ha aportado datos concretos sobre su nacimiento y que por ende no es un tema sencillo, pues en estos casos se necesitan certificados de nacido vivo y huellas dactilares, cosas que ella no tiene.
Desde la Codefensoría oficial, donde a María la asesora la abogada Mariela Fokszek, dijeron que ya el año pasado iniciaron los trámites necesarios con los pocos datos aportados por ella. Uno era que nació en el hospital Casa de Piedra de La Pampa, donde aún no contestan los requerimientos enviados por la codefensora.
Otro dato es que podía haber nacido en el Schestakow, donde se requirió la información pero sólo se hallaron las partidas de nacimiento de sus hermanas. En cualquier caso, la codefensora está esperándola a que ella regrese para juntos decidir los próximos pasos.
“Me trae muchísimos problemas no tener identidad, me he cansado de pedir ayuda. Tengo derecho a hacer algo que me guste, quiero estudiar, quiero ser alguien en la vida”, concluyó.

Un impedimento tras otro

Pese a no “existir”, irónicamente María ha tenido una infancia complicada. “Llegué hasta cuarto grado porque en la escuela ya no me podían tener sin DNI, tengo el sueño de ser policía, pero al no tener una identidad no puedo estudiar, tampoco trabajar ni anotar a mis hijas en la escuela; en diciembre tuve a mi hijo internado y no pude retirarlo porque no existo”.
Otras complicaciones de esta índole surgen cuando ha tenido que viajar a Mendoza por cuestiones de salud de sus hijos. También pasó varios años en hogares de menores.
“Tengo a mi hija que tiene tres años de retraso físico y cada vez que tengo que viajar al Notti tengo que pedirle a Magoya que me ayude porque no puedo, me para Gendarmería y una vez casi me bajaron, tuve que llorarles y explicarles que iba a ponerle hormonas”.

Publicado hoy en Diario Uno

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