De piratas y tiburones, por Hernán Casciari

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* El contador de suscripciones anuales a la nueva revista Orsai acaba de llegar a mil. En nueve días, y sin noticias sobre los contenidos o la cantidad de páginas, mil lectores ya compraron las seis revistas del año próximo. Y eso que todos saben que habrá una versión en pdf, gratuita, el mismo día que cada revista llegue a sus casas. Repito: acabamos de vender seis mil revistas. Seiscientas sesenta y cinco por día. Veintiocho por hora.

Al mismo tiempo, una escritora española acaba de informar que dejará de publicar. “Dado que se han descargado más copias ilegales de mi novela que copias han sido compradas, anuncio que no voy a volver a publicar libros”, dijo ayer Lucía Etxebarría. La prensa tradicional se hizo eco de sus palabras y la industria editorial la arropó: “Pobrecita, miren lo que Internet les está haciendo a los autores”.

A nosotros nos ocurre lo mismo. Durante 2011 editamos cuatro revistas Orsai. Vendimos una media de siete mil ejemplares de cada una, y con ese dinero les pagamos (extremadamente bien) a todos los autores. Los pdf gratuitos de esas cuatro ediciones alcanzaron las seiscientas mil descargas o visualizaciones en Internet.

Vendimos siete mil, se descargaron seiscientas mil.

Si los casos de Lucía Etxebarría y de Orsai son idénticos, y ocurren en el mismo mercado cultural, ¿por qué a nosotros nos causan alegría esos números y a ella le provocan desazón?

La respuesta, quizá, es que se trata del mismo mercado pero no del mismo mundo.

Existe, cada vez más, un mundo flamante en el que el número de descargas virtuales y el número de ventas físicas se suma; sus autores dicen: “qué bueno, cuánta gente me lee”. Pero todavía pervive un mundo viejo en el que ambas cifras se restan; sus autores dicen: “qué espanto, cuánta gente no me compra”.

El viejo mundo se basa en control, contrato, exclusividad, confidencialidad, traba, representación y dividendo. Todo lo que ocurra por fuera de sus estándares, es cultura ilegal.

El mundo nuevo se basa en confianza, generosidad, libertad de acción, creatividad, pasión y entrega. Todo lo que ocurra por fuera y por dentro de sus parámetros es bueno, en tanto la gente disfrute con la cultura, pagando o sin pagar.

Dicho de otro modo: no es responsabilidad de los lectores que no pagan que Lucía sea pobre, sino del modo en que sus editores reparten las ganancias de los lectores que sí pagan. Mundo viejo, mundo nuevo. Hace un par de semanas viví un caso muy clarito de lo que ocurre cuando estos dos mundos se cruzan. Se lo voy a contar a Lucía, y a ustedes, porque es divertido:

me llama por teléfono una editora de Alfaguara (Grupo Santillana, Madrid); me dice que están preparando una Antología de la Crónica Latinoamericana Actual. Y que quieren un cuento mío que aparece en mi último libro, “un cuento que se llama tal y tal, que nos gusta mucho”.

Le digo que por supuesto, que agarre el cuento que quiera. Me dice que me enviará un mail para solicitar la autorización formal. Le digo que bueno.

A la semana me llega el mail, con un archivo adjunto:

“Estimado Hernán, te explico lo que te adelanté por teléfono: Alfaguara editará próximamente una antología de bla bla bla cuya selección y prólogo está a cargo de Fulanito de Tal. El ha querido incluir tu cuento Equis. Si estás de acuerdo con el contrato que te adjunto, envíame dos copias en papel con todas las páginas firmadas a la siguiente dirección” (y pone la dirección de Prisa Ediciones, Alfaguara).

Abro el archivo adjunto, leo el contrato. Me fascina la lectura de contratos del mundo viejo. No se molestan en lo más mínimo en disfrazar sus corbatas.

Al cuento que me piden lo llaman “La aportación”. En la cláusula 4 dice que “el editor podrá efectuar cuantas ediciones estime convenientes hasta un máximo de cien mil (100.000)”. En la cláusula 5, ponen: “Como remuneración por la cesión de derechos de ‘La aportación’, el editor abonará al autor cien euros (¿100?) brutos, sobre la que se girarán los impuestos y se practicarán las retenciones que correspondan”.

Pensé en los otros autores que componen la antología, los que seguramente sí firman contratos así. Cien euros menos impuestos y retenciones son sesenta y tres euros, y a eso hay que quitarle el quince por ciento que se lleva el agente o representante (todos tienen uno), o sea que al autor le quedan cincuenta y tres euros limpios. No importa que la editorial venda dos mil libros o cien mil libros. El autor siempre se llevará cincuenta y tres euros. ¿Firmará Lucía Etxebarría contratos así?

Esa misma tarde le respondí el mail a la editora de Alfaguara:

“Hola Laura, el cuento que querés aparece en mi último libro, que se distribuye bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 Unported, que es la más generosa. Es decir, podés compartir, copiar, distribuir, ejecutar, hacer obras derivadas e incluso usos comerciales de cualquiera de los cuentos, siempre que digas quién es el autor. Te regalo el texto para que hagas con él lo que quieras, y que sirva este mail como comprobante. Pero no puedo firmar esa porquería legal espantosa. Un beso.”

La respuesta llegó unos días después; ya no era ella la que me hablaba, sino otra persona:

“Hernán: entendemos esto, pero el departamento legal necesita que firmes el contrato para que no tengamos problemas en el futuro. ¡Saludos!”

Y ya no respondí más nada. ¿Para qué seguir la cadena de mails?

La anécdota es esa, no es gran cosa. Pero quiero decir, al narrarla, que no hay que luchar contra el mundo viejo, ni siquiera hay que debatir con él. Hay que dejarlo morir en paz, sin molestarlo. No tenemos que ver al mundo viejo como aquel padre castrador que fue en sus buenos tiempos, sino como un abuelito con Alzheimer.

–¿Me das eso? –dice el abuelito.

–Sí, abuelo, tomá.

–No, así no. Firmame este papel donde decís que me das eso y yo a cambio te escupo.

–No hace falta, abuelo, te lo doy. Es gratis.

–¡Necesito que me firmes este papel, no lo puedo aceptar gratis!

–¿Pero por qué, abuelo?

–Porque si no te cago de alguna manera, no soy feliz.

–Bueno, abuelo, otro día hablamos… Te quiero mucho.

Y de verdad lo queremos mucho al abuelo. Hace veinte, treinta años, ese hombre que ahora está gagá, nos enseñó a leer, puso libros hermosos en nuestras manos.

No hay que debatir con él, porque gastaríamos energía en el lugar incorrecto. Hay que usar esa energía para hacer libros y revistas de otra manera; hay que volver a apasionarse con leer y escribir; hay que defender a muerte la cultura para que no esté en manos de abuelos gagá. Pero no hay que perder el tiempo luchando contra el abuelo. Tenemos que hablar únicamente con nuestros lectores.

Lucía: tenés un montón de lectores. Sos una escritora con suerte. El demonio no son tus lectores; ni los que compran tus novelas ni los que se descargan tus historias de la red.

No hay demonios, en realidad. Lo que hay son dos mundos. Dos maneras diferentes de hacer las cosas.

Está en vos, en nosotros, en cada autor, seguir firmando contratos absurdos con viejos dementes, o empezar a escribir una historia nueva y que la pueda leer todo el mundo.

 

* Hernán Casciari en Página 12 (31/12/2011)

Google cancela sorprendentemente su proyecto de digitalizar todos los archivos de diarios

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Luego de tres años de vida, Google ha cerrado el proyecto para continuar escaneando y digitalizando los archivos de diarios de todo el mundo. El por qué de la decisión aún no ha trascendido. El sitio, que generó elogios y también muchas críticas, dejará de archivar los periódicos en su Google’s News Archive. El programa ya tenía una base de datos de 1.000.000 de páginas de 2.000 diarios.

Nadie está seguro de por qué Google optó por cerrar el proyecto. Matt McGee en Search Engine Land, ha obtenido esta declaración de Google:

Trabajamos en estrecha colaboración con los asociados de prensa sobre una serie de iniciativas, y como parte del programa de digitalización  colaboraron para generar más periódicos de acceso y búsqueda en línea .
Los usuarios pueden seguir buscando periódicos digitalizados en http://news.google.com/archivesearch, pero no se tiene previsto introducir nuevas características o funcionalidades a los archivos de Google News y ya no estamos aceptando nuevos microfilm o archivos digitales para el procesamiento.

El proyecto repartía ganancias en los primeros tiempos a periódicos y a Google, que aseguraba que con el tiempo podría alcanzar más de 60 millones de páginas escaneadas sumando un total de 250 años.

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Corresponsales del infierno: la mutación del periodismo ante la violencia narco

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En México, sólo en el 2010 murieron 12 periodistas víctimas de la guerra narco, bajo cuyas leyes o te callas con mi dinero o te callas con mis balas. En un estado de violencia sin fin, generalizada y con una desprotección severa, el oficio de informar en medio de una guerra cruenta distinta a cualquier otra, se tiene que reinventar a sí mismo para subsistir, y nunca mejor usado el término, ya que se trata de salvar sus vidas.

En ese contexto varios cambios se han ido viendo en los últimos tiempos en el periodismo focalizado en la guerra narco.

Michael O’Connor ha pasado los dos últimos años registrando cómo estos desarrollos han engendrado ataques contra los periodistas y silenciado la prensa, especialmente en el norte de México. O’Connor es un investigador del Comité para la Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York. Su grupo informó que un periodista había sido asesinado en su trabajo entre enero y septiembre del 2010, aunque los motivos del asesinato de otros siete todavía no habían sido establecidos.
Figuras del crimen organizado “tienen control efectivo sobre grandes partes del territorio”, dijo O’Connor. “Una de las primeras cosas que hacen cuando se mueven a un territorio es controlar la prensa local. Puede no ser la primera cosa que hagan, pero está en su lista de lo que hay que hacer”.
“Cuando entran a una ciudad, cambian la estructura del poder local: el alcalde, la policía, el comandante local del ejército. No desean que la prensa informe sobre eso. Esa es una gran historia. Cuando su alcalde está siendo corrompido por alguien, esa es una gran historia”, agrega O’Connor.
Como resultado, dijo O’Connor, “algunos reporteros reciben pagos”. Los traficantes de droga “amenazan a aquellos que no los reciben. Si nada más funciona, los matan”.
Quizás ninguna otra ciudad en México ha sufrido tanto como Ciudad Juárez, al otro lado de la frontera de El Paso. (Del libro Cobertura del narcotráfico y el crimen organizado en Latinoamérica y el caribe)

“Uno de los grandes problemas es
que los medios se convierten en una especie de portador de la narrativa oficial. Cubrimos la guerra contra las drogas, y no cubrimos el rico debate académico y público sobre las drogas y sobre la políticas relacionadas con las drogas. Los medios deberían tener una narrativa más independiente. Eso no significa no utilizar las fuentes oficiales. Son importantes. Pero deberíamos desarrollar otras fuentes, y no limitar la historia de los medios a las versiones oficiales de la así llamada “guerra contra las drogas” o “guerra contra los narcos” en México, que consiste principalmente un asesinato tras otro, captura de capos e incautaciones de toneladas de drogas o millones de dólares”, dijo Álvaro Sierra, un colombiano que enseña en la Universidad de la Paz en Costa Rica.

En tamaño contexto, la prensa se está adaptando para sobrevivir. La Asociación Interamericana de Prensa (SIP) está realizando talleres para periodistas en América Latina donde les enseña cómo trabajar con más seguridad en áreas de conflicto. La fuente más leída de hoy en día sobre el asunto narco es un blog. Se trata de un sitio (blog narco) que publica información sobre los narcotraficantes,  fotos de sus familias, informa de sus planes y muestra videos estremecedores de ejecuciones. Es elogiado por servir de fuente de información sin censura y gratuita y criticado por no tener filtro, por recibir información de cualquier lado, anónima y sin chequear. La identidad del editor es desconocida, es que tal vez ese sea su «Estado protector».

Más allá de todo, Blogdelnarco tiene más lectores que ‘Reforma’ y ‘El Norte’ en Monterrey y el principal periódico en Torreón.

Otras herramientas online están llegando a estar cada vez más disponibles para los reporteros. Una de las más s es Cosecha Roja, patrocinada por Open Society Foundations y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. http://cosecharoja.fnpi.org/
Publicado en español, el nuevo sitio web está orientado a suministrar un lugar ‘todo en uno’ que agrega noticias sobre la violencia en América Latina y da a los periodistas la oportunidad de intercambiar información, publicar artículos y debatir ideas. El sitio es del argentino Cristian Alarcón, quien dice «estamos buscando nuevas formas de cubrir la violencia».

Un segundo sitio es Investigative Dashboard, que suministra “herramientas para reporteros internacionales que siguen el dinero”. Es la invención de Paul Radu, un periodista rumano que perfeccionó su proyecto como becario Knight en la Universidad de Stanford.

Steve Dudley, quien previamente trabajó en Colombia para el Miami Herald, ha creado otro sitio que presentará información detallada en inglés y español. Llamado InSight, tiene un pequeño equipo de investigadores que monitorearán, analizarán e investigarán el fenómeno del crimen organizado a través de América Latina. Las organizaciones financiadoras son: The Open Society Institute, la fundación Ideas para la Paz (con sede en Bogotá) y la American University en Washington, D.C. http://www.InSightCrime.org

En  ciudad donde el 97 por ciento de los crímenes quedan impunes, el cuarto poder se muda a «edificios» sin sitio, o blogs sin dueños. En agosto de 2010 1.000 periodistas marcharon en México bajo el lema «Ni uno más».

Fuente del texto: Libro Cobertura del narcotráfico y el crimen organizado en Latinoamérica y el caribe
Fuente de la viñeta: JRMora

La información hoy ¿qué quiere el lector y qué dan los medios?

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Tomado del cuello y metido aunque no le guste en el nuevo periodismo generado por el boom de inernet y las redes sociales, el oficio de informar está involucrado en una batalla por susbsistir, reformularse y, al mismo tiempo (cuestión nada sencilla de conjugar), vender. El periodismo online se hace (o debería) la pregunta ¿Qué cosas contar?.

No son pocas las voces detrás del airado reclamo de que la calidad está siendo dejada de lado, tal vez acomodada en una repisa junto a las máquinas de escribir, viejos grabadores y otros elementos intangibles. ¿Cuántos medios se mantienen firmes en «contar lo que es interesante para nosotros» y no sucumbir a lo que los lectores parecen reclamar. Pero ¿qué es lo que los lectores reclaman leer?

Si bien nadie es dueño de la fórmula para saberlo, internet y las estadísticas pueden ayudarnos. Veamos entonces qué nos dice la sencilla aplicación que muchos medios tienen en sus versiones online. Las más leídas.

Perfil (el primero) y La Nación nos dan una pista, aunque en estos días la muerte de Bin Laden «contamina» un poco este analísis. Veamos ahora dos medios del interior. UNO y Los Andes.

El sexo, los realitys shows, policiales y demás aparecen como lo mas leído.   Vayamos a España con El Mundo y El País.

Un viejo refrán asegura que la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer. ¿Sexo, Gran hermano, fotos eróticas, escándalos, sangre y demás es lo que quieren los lectores de hoy? ¿Es lo que quiere la mayoría? ¿Es lo que ofrecen los medios? ¿Es la oferta resultado de la demanda? Algunos ya parecen interpretar la ola y crean diarios hacia ello.

Estos dos diarios (Muy del grupo Clarín y Libre del grupo Perfil) salieron el 2 de mayo y compiten en el segmento Popular. Su aparición el mismo día constituye un hecho inédito en el mundo, donde la tendencia es el cierre y no la apertura de nada en papel. Pueden ver aquí una comparación entre ambos. 151 diarios cerraron en Estados Unidos en el 2010. Habían cerrado 300 en el 2009, y en mi opinión la baja no debe alentar una lectura favorable a la vida de los diarios, sino que el proceso ya ha «devorado» antes tanto que le van quedando pocos.

¿Es la segmentación un camino para los medios? Definir lo que en publicidad se llama un nicho y dirigirse hacia sus miembros es tal vez una opción. Mantenerse en una línea editorial y dirigirse hacia un público más exigente es tal vez otra, segmentarse hacia «arriba». Lo hiperlocal es otra opción, los individuos lo agradecerán. Una forma de correrse de la Aldea Global. ¿Es mezclar todo una opción? ¿O es eso no terminar deapreciar el asunto? Quien tenga Twitter conocerá bien eso de los gustos populares que dominan hoy el mercado. ¿Son correctas las quejas hacie el contenido de los medios? ¿No debería cada lector saber identificar y diferenciar bien cada producto? Si lo hacen ¿sobrevivirán los tibios?

Hiperlocales, el refugio en la pequeña Aldea

Centrarse en lo que nos rodea. En lo que no se lee en otros medios abocados a las «grandes historias». El rating que no se mide, que no existe (En Argentina el rating de la televisión se mide sólo en Capital y Gran Buenos Aires). Veamos lo que dicen en Hiperlocal.es en un interesante texto.

El fenómeno de la información hiperlocal ha venido a recuperar una vieja quimera del periodismo, la de contar pequeñas historias, esas que nunca abrirán la portada de un periódico, pero que merece la pena conocer. Cualquier vecino quiere saber por qué razón no se recoge la basura frente a su casa, cuándo se acabarán las obras que cortan la calle de al lado o qué planes interesantes puede hacer un viernes por la noche sin alejarse demasiado de donde vive.

Los grandes medios online olvidaron hablar de todo esto desde su nacimiento: pensaban que lo que sólo importa a unos pocos no era relevante para la mayoría y, sobre todo, creían que dedicarse a ello no aportaba beneficios económicos. Pero se equivocaban.

La audiencia que entonces dejaron huérfana busca ahora estas noticias en los diarios hiperlocales que, con una estructura mucho más pequeña que los anteriores, han abandonado el gravoso papel y distribuyen en internet sus informaciones mejor y a un menor coste. Su número de estos lectores ha ido en aumento y ya alcanza en muchas zonas de las ciudades una masa crítica interesante para los posibles anunciantes, aquellos que han de sostener con su publicidad cualquier proyecto periodístico.

Los periódicos hiperlocales online se están convirtiendo -por necesidad- en auténticos laboratorios para encontrar estas nuevas vías de financiación que los sostengan.

Algo más sobre el asunto hiperlocal y la adquisición de EveryBlock por parte de MSNBC

Otras cosas a analizar de las estadísticas de un diario digital.

Sexo gratis para todos; pagan Ronaldo y Messi

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* Aunque no es algo que suela hacer, reproduszco esta nota de opinión de Manuel del Pozo para Expansión porque me pareció brillante y a la vez alarmante.

Lo siento, querido lector, pero va a ser que no. Si a usted lo que le interesa es el sexo gratis, mejor no pierda el tiempo y no siga leyendo, porque esto no va de sexo, mucho menos gratis, y ni siquiera voy a hablar de fútbol, ni de Ronaldo, ni de Messi.

Le he puesto un cebo y usted ha picado como un bendito, como pican todos los días millones de lectores con los titulares trampa que utilizamos los periodistas. Compréndanos, la profesión pasa por horas bajas y nos vemos obligados a urdir pequeñas tretas para llegar a fin de mes. Porque no tardará en llegar a España el pago al periodista en función del número de usuarios que lean sus artículos y de la cantidad de tráfico que generen en la web.

Este sistema lo va a implantar el diario americano USA Today, que es el segundo de aquel país por detrás de The Wall Street Journal. Sus directivos consideran muy positivo que los escritores tengan un “pensamiento digital”, y que “así los periodistas podrán conocer el tráfico que generan sus historias”. Pues nada, nos vamos a dedicar a escribir de fútbol y de culos, que son los temas que más seducen y que acaparan las noticias más leídas en todas las webs.

Todos nos sentimos consternados por lo ocurrido en Japón, nos irritamos con las matanzas de Gadafi, nos preocupa el paro, la crisis, el posible rescate a España e, incluso, la sucesión de Zapatero. Pero, a la hora de la verdad, las noticias más leídas en Elmundo.es o en Elpaís.com, que se les supone serios, son: Nacho Vidal se ha operado el pene; A Rihanna le gusta que la azoten; Los desvaríos de Charlie Sheen; El francotirador que mató a dos talibanes con una sola bala; A Ferrari no le salen las cuentas; Lady Gaga, por los suelos en Montreal; La muñeca española que escandaliza a la Fox; Deporte?, no gracias, quiero fiesta, chicas y alcohol; Scarlett Johansson y Sean Penn ya no se esconden. Incluso en un medio tan riguroso y especializado como EXPANSIÓN, el reportaje más leído en 2010 fue Power Balance: desmontando el timo de la pulsera.

Esto refleja lo diferentes que son los diarios online respecto a los impresos. No se lee igual en formato digital que en papel, y los lectores actúan de distinta manera cuando hablamos de off y online. En Internet, el lector es menos fiel, le encanta picotear y no dedica tanto tiempo a leer las noticias, los análisis y los artículos de opinión, sino que busca una información inmediata, y muchas veces sólo entretenimiento y pasar un buen rato.

Que los periodistas cobren por número de visitas puede resultar un sistema perverso porque, al final, escribir se puede convertir en una carrera por obtener clics, con lo que quedarían en un segundo plano el valor periodístico, la opinión y la crítica. Basta con analizar el hartazgo que sufrimos todos con la telebasura en televisión, a causa de la guerra que mantienen las grandes cadenas por conseguir audiencia.

Además, existen en Internet tantas variables que resulta muy difícil valorar el trabajo de un buen artículo en función de las visitas o el tráfico. Miles de buenos artículos se pierden por la Red y en ningún caso el problema lo tiene el periodista. La hora a la que se cuelga la información, el titular, la misma entradilla o el medio del que se trate repercuten de manera mucho más importante en el artículo que la calidad del mismo.

Sólo por llevar las palabras sexo gratis, Ronaldo y Messi, seguro que este artículo será uno de los más leídos en Internet, independientemente de la calidad del mismo. De todas formas, no se corte, querido lector. Twitéelo todo lo que pueda y recomiéndelo en Facebook, Tuenti, Xing o cualquier otra red social que se le ocurra.

Tenga en cuenta que sus clics pueden suponer el pan de mis hijos. Por lo menos, creo que esta vez sí podré superar en entradas a mi buen amigo José Antonio Fernández Hódar, que con sus magníficos análisis bursátiles acapara todos los días las noticias más leídas en Expansión.com.

El Golpe

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Tuve un sueño. Facebook era un país. Y un aciago día de febrero, el poder del país era asaltado por un terrible grupo de uniformes. El Cara Libro era un hervidero. Es que no se conocía el pensamiento de los nuevos, ¿A quién perseguirían? ¿Matarían? ¿Desde cuándo nos vendrían observando, facebokeando?

Pasaron días sin novedades en el muro. Yo personalmente sólo noté que en mi muro había menos galletas de la fortuna y, en general, menos actividad. Cuando me conectaba al chat veía que otros se desconectaban. Los imaginé en uno de esos nuevos grupos. Los supuse deliberando. En ese tiempo me limité a no aceptar nuevas solicitudes de amistades, pero por las dudas no puse ignorar. Soy vivo, no vaya ser que después los necesitara.

El primer día del resto de lo que sucedió lo percibí por mi número de amigos. De 254 habían bajado a 126. Me indigné. Cómo y por qué 128 amigos me habían eliminado al mismo tiempo. No podía ser. A simple “ojo” recordé algunos de los que faltaban. El denominador común fue que ya no estaban, sus perfiles habían desaparecido. Me quedé pensando, mientras me ponía en un jueguito del Facebook.

Al otro día lo leí. “La Autoridad de Aplicación (así se hacía llamar el nuevo poder) ha escrito en tu muro”.

A partir de la fecha se suprimen los juegos, aplicaciones y el chat. Las nuevas solicitudes de amistad deberán pasar obligatoriamente por la Junta de la Autoridad, que decidirá la conveniencia o no de la aceptación de la nueva solicitud. Todo aquél con más de 500 amigos queda sospechado de tráfico de información por lo que su permanencia en esta red queda a disposición de la Autoridad. Aquél cuyo registro de actividades indique saturación o exceso en el uso de la red, será castigado con 10 o más días sin el uso de la misma, o la pena que la Autoridad crea conveniente. Aquél registrado que no tenga actividad será considerado subversivo y su eliminación de la red ordenada, en cumplimientos de las nuevas disposiciones emanadas de la Autoridad de la red. Quien se resista a estas nuevas medidas será considerado cómplice de subversión y correrá la misma suerte que los anteriores. En el bien superior de la red y en resguardo de la seguridad de sus registrados, la Autoridad de Aplicación.

Nota importante: Si no pegas esto en el muro de al menos 3 amigos puedes ser considerado rebelde y tu permanencia aquí queda en manos de la Junta.

Elegí 3 amigos al azar. Me quedé pensando en ello. Quise ir a Twitter a ver qué se decía, pero algo ahí andaba raro. Los usuarios más conocidos hablaban del bien que hacía la nueva Autoridad en Facebook. Otras redes estaban caídas. Los diarios no decían nada. En uno pude leer: “Los graves problemas de seguridad en redes sociales internacionales ahuyenta a sus usuarios”.

Otro día leí sin mucha atención la siguiente noticia, chiquita, a pie de página. “Identificados los creadores de los virus en Facebook”. Había una pequeña lista. Conocí a varios, los supe tener de amigos. Me alegré que me hubieran eliminado o que ya no estuvieran. Me pareció raro algún que otro nombre, es que no entendía cómo, por ejemplo, una docente de jardín de infantes podía ser capaz de crear virus. Pensé en máscaras y seguía pensando hasta que me llegó la invitación al grupo “Algo habrán hecho”. Me hice fan. Los nombres eran muchos.

Me gustó la tranquilidad de esos días en la red. Ya no me invadían solicitudes de amistades de gente que no conocía, horóscopos de feria, galletas de la fortuna, juegos de rol. La calma era placentera.

Pasó el tiempo y supe que algunos se habían escapado de la red. En el exilio, desde otras redes, difundían increíbles atrocidades que supuestamente cometía la Autoridad de Aplicación. No le di mayor trascendencia. Pensé en publicidades engañosas, en esos comerciales de gaseosas que para promocionarse critican veladamente a la competencia. Creo que están prohibidas en publicidad. Como, sin saber por qué, yo sí tenía permitido distraerme en algunas aplicaciones o jueguitos (fue muy famoso el Mundial de Redes que organizó la Autoridad y que ganamos) me puse en ello.

Mi tranquilidad se alteró aquélla mañana que me llegó la notificación. Aunque la leí tres veces, decía claramente “La Autoridad de Aplicación desea hablar con vos”. Aceptar. El botón Salir estaba desactivado. Sudando, acepté. Se abrió, después de mucho tiempo sin que lo hiciera, el chat. Allí empezaron las preguntas. Que habían descubierto que yo era amigo de 128 subversivos. Que qué me ligaba a ellos. Me pidieron nombres. Me repetían una y otra vez por 3 ó 4 que al parecer no encontraban. Decime, hijo de puta, decime,  a qué red se fueron. Por qué eran tus amigos. Me acusaban de ser informático, les dije que era periodista. Percibí el error rápidamente. Casi sin querer les marqué un amigo que decían que andaba en esas.

Al otro día me pusieron al frente de la redacción de comunicados de varios de los grupos que existían. También ayudé a redactar salmos de la iglesia, que estaba muy activa. Colaboré porque me obligaron. Me dieron más aplicaciones y jueguitos, más que antes diría yo.

Pasó el tiempo y la Autoridad empezó a perder el control. No podían controlar las nuevas redes sociales que se iban creando y desde las cuales se desinformaba. Pronto reaparecieron algunas de las amistades antes perdidas. De otras no se supo más nada.  Algunos dicen que los que no aaprecieron fueron miles, otros que cientos, hay algunos que dicen que se «auto desparecieron». Ahora están investigando el accionar de la Autoridad en esa época. No me meto en la discusión de si corresponde o si eso ya pasó hace mucho tiempo. Me uní a las otras redes, esas que desinformaban. En algunas no me aceptaron. En esta red reenvíe varias solicitudes de amistad a viejos conocidos que volvieron. Algo debe andar mal, porque no me aceptan. Qué gente rara.

 

N ota 1: la viñeta es de acá.

Nota 2: este texto es una divagación mental de domingo por la tarde. Supongo que nada más.