Cuba y el celular

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Mientras en Argentina en 2011 se vendieron 13.5 millones de celulares en el mercado, en Cub, donde en el 2008 Raúl Castro autorizó el uso de estos aparatos, 1.200.000 personas han contratado el servicio de Cubacel.

Como dice Yoani Sánchez, «si en marzo de 2008 Raúl Castro hubiera imaginado el papel que jugaría la telefonía móvil en la incipiente sociedad civil cubana, probablemente nunca hubiera liberado su uso. Antes de esa fecha, los cubanos debían buscar a un extranjero que formalizara el contrato de celular y después les permitiera usar el servicio. La deseada tarjeta SIM sólo podía ser adquirida por los mismos que disfrutaban de las habitaciones de los hoteles y los autos rentados, en fin, por gente que no había nacido en esta Isla. Afortunadamente, ese apartheid  ya terminó hace casi cuatro años y hasta la fecha más de un 1,2 millones de usuarios han contratado los servicios prepago de Cubacel. Tal cifra no debería siquiera alegrarnos, pues todavía estamos muy por detrás de el resto de las naciones latinoamericanas. No obstante las limitaciones que trae su alto costo, la baja cobertura en muchas zonas del país y la suspensión temporal del servicio a usuarios incómodos, la telefonía celular ha terminado por cambiarnos la vida».

La información hoy ¿qué quiere el lector y qué dan los medios?

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Tomado del cuello y metido aunque no le guste en el nuevo periodismo generado por el boom de inernet y las redes sociales, el oficio de informar está involucrado en una batalla por susbsistir, reformularse y, al mismo tiempo (cuestión nada sencilla de conjugar), vender. El periodismo online se hace (o debería) la pregunta ¿Qué cosas contar?.

No son pocas las voces detrás del airado reclamo de que la calidad está siendo dejada de lado, tal vez acomodada en una repisa junto a las máquinas de escribir, viejos grabadores y otros elementos intangibles. ¿Cuántos medios se mantienen firmes en «contar lo que es interesante para nosotros» y no sucumbir a lo que los lectores parecen reclamar. Pero ¿qué es lo que los lectores reclaman leer?

Si bien nadie es dueño de la fórmula para saberlo, internet y las estadísticas pueden ayudarnos. Veamos entonces qué nos dice la sencilla aplicación que muchos medios tienen en sus versiones online. Las más leídas.

Perfil (el primero) y La Nación nos dan una pista, aunque en estos días la muerte de Bin Laden «contamina» un poco este analísis. Veamos ahora dos medios del interior. UNO y Los Andes.

El sexo, los realitys shows, policiales y demás aparecen como lo mas leído.   Vayamos a España con El Mundo y El País.

Un viejo refrán asegura que la culpa no es del chancho sino de quien le da de comer. ¿Sexo, Gran hermano, fotos eróticas, escándalos, sangre y demás es lo que quieren los lectores de hoy? ¿Es lo que quiere la mayoría? ¿Es lo que ofrecen los medios? ¿Es la oferta resultado de la demanda? Algunos ya parecen interpretar la ola y crean diarios hacia ello.

Estos dos diarios (Muy del grupo Clarín y Libre del grupo Perfil) salieron el 2 de mayo y compiten en el segmento Popular. Su aparición el mismo día constituye un hecho inédito en el mundo, donde la tendencia es el cierre y no la apertura de nada en papel. Pueden ver aquí una comparación entre ambos. 151 diarios cerraron en Estados Unidos en el 2010. Habían cerrado 300 en el 2009, y en mi opinión la baja no debe alentar una lectura favorable a la vida de los diarios, sino que el proceso ya ha «devorado» antes tanto que le van quedando pocos.

¿Es la segmentación un camino para los medios? Definir lo que en publicidad se llama un nicho y dirigirse hacia sus miembros es tal vez una opción. Mantenerse en una línea editorial y dirigirse hacia un público más exigente es tal vez otra, segmentarse hacia «arriba». Lo hiperlocal es otra opción, los individuos lo agradecerán. Una forma de correrse de la Aldea Global. ¿Es mezclar todo una opción? ¿O es eso no terminar deapreciar el asunto? Quien tenga Twitter conocerá bien eso de los gustos populares que dominan hoy el mercado. ¿Son correctas las quejas hacie el contenido de los medios? ¿No debería cada lector saber identificar y diferenciar bien cada producto? Si lo hacen ¿sobrevivirán los tibios?

Hiperlocales, el refugio en la pequeña Aldea

Centrarse en lo que nos rodea. En lo que no se lee en otros medios abocados a las «grandes historias». El rating que no se mide, que no existe (En Argentina el rating de la televisión se mide sólo en Capital y Gran Buenos Aires). Veamos lo que dicen en Hiperlocal.es en un interesante texto.

El fenómeno de la información hiperlocal ha venido a recuperar una vieja quimera del periodismo, la de contar pequeñas historias, esas que nunca abrirán la portada de un periódico, pero que merece la pena conocer. Cualquier vecino quiere saber por qué razón no se recoge la basura frente a su casa, cuándo se acabarán las obras que cortan la calle de al lado o qué planes interesantes puede hacer un viernes por la noche sin alejarse demasiado de donde vive.

Los grandes medios online olvidaron hablar de todo esto desde su nacimiento: pensaban que lo que sólo importa a unos pocos no era relevante para la mayoría y, sobre todo, creían que dedicarse a ello no aportaba beneficios económicos. Pero se equivocaban.

La audiencia que entonces dejaron huérfana busca ahora estas noticias en los diarios hiperlocales que, con una estructura mucho más pequeña que los anteriores, han abandonado el gravoso papel y distribuyen en internet sus informaciones mejor y a un menor coste. Su número de estos lectores ha ido en aumento y ya alcanza en muchas zonas de las ciudades una masa crítica interesante para los posibles anunciantes, aquellos que han de sostener con su publicidad cualquier proyecto periodístico.

Los periódicos hiperlocales online se están convirtiendo -por necesidad- en auténticos laboratorios para encontrar estas nuevas vías de financiación que los sostengan.

Algo más sobre el asunto hiperlocal y la adquisición de EveryBlock por parte de MSNBC

Otras cosas a analizar de las estadísticas de un diario digital.

Bienvenidos a la NASA

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Hangar 1 de la Nasa, de 200 pies de altura #C

Es normal que veamos sus siglas (National Aeronautics and Space Administration) en asombrosas fotografías del espacio, de la Tierra desde el espacio, o en distintos informes científicos. Sin embargo, a los defensores y entusiastas de la ciencia, a los, admitámolo, un poco frikis, y a los curiosos en general, también nos gusta cuando vemos imágenes de la NASA por dentro, de su corazón técnico, su tecnología.  Satisfacer esa curiosidad y deseo es la intención de esta recopilación de fotografías del interior de varios de los 14 centros que el organismo tiene repartidos en Estados Unidos.  48 fotos para disfrutar y apreciar detalles. Para más información de la NASA, la Wiki, o su sitio (en inglés).

Ingenieros en el ISIM, modulo instrumental de ciencia integrada. #C

El investigador Eric Cardiff utiliza un espejo a luz solar directa en una cámara de vacío. #C

Interior planetario inflable del Centro Goddard. #C

Técnicos trabajando en el ISI. #C

Lanzando el Delta IV. #C

Pero antes se pulen todos los detalles. #C

El ingeniero Bo Nazz en el RNS, Sistema de Navegación Relativo, que fue instalado con éxito en el Hubble. #C

No es en la Nasa, es en el espacio, mirando nuestro planeta; el Hubble de cerca. #C

Mostrando un traje espacial en el Nasa Day. #C

Estudiantes aprenden sobre la misión del Hubble. #C

Un astronauta informa sobre el Hubble en el Nasa Day en Maryland. #C

Un motor del Shuttle en detalle. #C

En la Nasa también hay tiempo para una buena orquesta, con un fondo de una animación estelar. Envidia siento. #C

El astronauta John Grunsfeld entrevistado. #C

Legisladores en presentación sobre el Hubble. #C

La impresionante SpaceCub, ordenador 25 veces más potente que los usuales para los sistemas de vuelos. Probado con éxtio con el Hubble. #C

Modelo a escala del telescopio James Webb. #C

El mismo, ahora de día y con el personal posando. #C

Empleados miran una muestra de roca lunar. #C

Vista de un edificio de la estación en Houston. Un Bentley, un Porsche y la Lanzadera. De yapa, la bonita ¿astronauta? #C

El OSIM mide la precisión de instrumentos. #C

Ingenieros testean equipo meteorológico. #C

Lavida Cooper, física e ingeniera electrónica, en el Centro Goddard.#C

Stefanie Misztal trabaja en el Centro Goddard desde 2005. #C

Técnicos ultiman detalles en la plataforma de lanzamiento 37 para un satélite meteorológico. #C

Trabajando sobre el James Webb. #C

Los espejos del James Webb en el laboratorio. #C

El GOES P se eleva en su plataforma. #C

Espejito espejito. #C

Los científicos que examinan meteoritos para determinar el  origen de la vida. #C

Video presentación a la prensa de los 40 años de Apolo 11. #C

Sala de control de la LRO, que estuvo en orbita lunar. #C

Pero antes de irse a la Luna, los técnicos completaron las conexiones. #C

Un ala del centro de operaciones del Hubble. #C

Dentro de la sala de control del telescopio espacial Hubble. #C

Visitando el Enterprise. #C

Cápsula de control en Houston. #C

Morgan Freeman en un set de la Nasa para una publicidad de Discovery. #C

El robot Wall.E #C

Réplica de cabeza a gran tamaño, en el centro espacial de Houston. #C

Astronautas entrenando. #C

El Saturn V «estacionado». #C

El histórico centro de control que dirigió al hombre a la luna. #C

En la cabina del aircraft 747. #C

Centro de Investigación AMES. #C

Vista del Shuttle 747,  salvo de algunos equipos, que no se permiten fotografiar y son tapados. #C

Revisión del hardware del Endeavour. #C

Fotografía aérea con un «iPhone cuadricóptero» controlado

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Sin dudas uno de los mejores juguetes tecnos que se hayan visto recientemente.  El Parrot AR.Drone es un cuadricóptero controlado por intermedio de un iPhone o un iPod Touch. Este cuadricópetro lleva una cámara incorporada que muestra en la pantalla del controlador (el iPhone por ejemplo) la vista que va obteniendo esta aeronave no tripulada. Como si todo eso fuera poco este chiche viene con juegos de realidad aumentada, ya sea para jugar en modo individual o multijugador. El video.

No al impuestazo tecnológico: carta a los senadores

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Como sabrán, en Argentina la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto que propone incrementar los impuestos internos y el IVA a una serie de productos electrónicos  de importación, entre ellos las computadoras y los teléfonos celulares. Con este impuesto los argentinos pagaremos un 30% más cada producto tecnológico. Desde Chuenga se inició una campaña para oponernos al impuestazo. Con página propia ya hemos inciado acciones concretas y ahora enviaremos una carta a los senadores. La misma es la siguiente. Se agradecen desde ya todas las réplicas y difusiones de este tema y carta.

Sres. Senadores de la Nación argentina.

De nuestra mayor consideración:

La brecha digital es, simplificando, la diferencia que hace que “Kevin” tenga en Estados Unidos un Ipod por $551 y yo, un argentino que supongamos me llamo “Javier”, tenga que abonar $1331 . Javier es padre y para el cumpleaños de su hijo, probablemente siguiendo el deseo de su pequeño, ha pensado en regalarle ese juguete del que tanto hablan en el mundo: una consola Nintendo WII. Se acerca al comercio y después de que le muestran el producto en grandes y bonitos plasmas le informan que vale $2.599, que aproveche esta oferta. Kevin resulta que también es un dedicado papá de un hijo, a quien hace poco también decidió regalarle la WII; se conectó a su computadora con Internet de 1.5 MB de US$ 46 y encargó el producto. Pagó $1.319 en moneda argentina.

Alguno podrá decir que si Javier tiene dinero para andar regalando (o pensando regalar) Ipod y Nintendo, tiene que tener el dinero suficiente. Vayamos entonces, para no aburrir con ejemplos similares, a un último hipotético caso. El producto que Javier quiere tener es una PC acorde a sus necesidades profesionales, es diseñador gráfico y necesita una Mc Pro que vale en la Argentina $ 15779 , mientras que a Kevin, que probablemente tenga una más potente le cuesta $ 12536. Casi U$ 1000 menos.

Podríamos seguir profundizando el cuadro comparativo diciendo, por ejemplo, que Javier es docente y gana $2.000 mensuales, mientras que Kevin por la misma vocación percibe U$S 4.000.

Señores legisladores, el impuesto a la importación de productos tecnológicos que el gobierno pretende sancionar y que los diputadoss lamentablemente ya aprobaron, sólo hará que esa diferencia de acceso a la tecnología, a la información, a las oportunidades de educación, comunicación, diversión, y las múltiples funciones que tienen productos como los celulares, las computadoras, etc, se sigan agrandando en un país que en los últimos años venía logrando de a poco aumentar el porcentaje de penetración de Internet en su población.

De lo poco que hemos escuchado de la otra parte, la que sostiene que la industria nacional radicada en Tierra del Fuego se verá beneficiada, leímos que el impuesto generará 2.000 puestos de empleo y que las empresas invertirán U$S 40.000.000 extras. Nos preguntamos si 2.000 empleos justificarán el número varias veces mayor (muy mayor) que no podrá tener su primer Ipod, Iphone, Blackberry o como se llame. El número de argentinos que no podrá reemplazar su vieja computadora, que no podrá conectarse a Internet, que no podrá reemplazar por su alto costo el cartucho gastado de la impresora importada que ya tenía.

Por favor, señores senadores, esta brecha digital de la que hablamos no son estadísticas, es una realidad. Si no podemos reducirla al menos no la profundicemos. Confiamos en que ustedes votarán con la cabeza, el corazón y el bolsillo suyo, de sus familiares y sus amigos, que se informarán bien sin caer en obligaciones partidarias, regionales o del tipo que sean. También confiamos en que pedirán un informe detallado de algo que nadie ha visto hasta ahora, que es cómo la industria del sur va afrontar la demanda que tendrá si esta locura se aprueba. Nada más, muchas gracias por su atención.

Conectados a internet a una velocidad de la que en otros países se ríen y pagando altas tarifas por ello y por los celulares que, con esfuerzo, hemos podido comprar, este grupo de argentinos espera que sus votos favorezcan al pueblo argentino. Y que la industria nacional se fortalezca sin la necesidad de “matar” a lo que viene de afuera.

Es importante aclarar que estos productos para los argentinos en el mercado nacional tienen un valor  muy superior al de los mercados internacionales y con prestaciones técnicas inferiores a las ofrecidas en modelos similares en lugares como EEUU y Europa

Internet, mi vieja y yo

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Mi mamá tiene 63 años. Nació en Almería, España. Cuando apenas tenía unos 5 años viajó en tercera en un largo y ya remoto viaje cruzando el océano Atlántico. Su familia escapaba del horror de la dictadura franquista, según sé, era eso o la muerte. Por cuestiones económicas y de tiempo, ella jamás pudo volver a la tierra en que nació, donde sus padres, abuelos y el más allá de su árbol genealógico nacieron y vivieron.

De profesión docente, ella está justo en la generación de personas a las que el fenómeno de la computación y de internet los sorprendió de grandes, ya con una vida hecha. Su mayor acercamiento con estas tecnologías fue un curso básico que en la escuela le dieron hace años sobre cómo usar una computadora. Sin embargo, o el curso no fue muy bueno o mi mamá no aprendió mucho, pues creo que con suerte, ella es capaz de prender la PC, dudo de si luego podrá apagarla.

No lo digo por ser duro o irónico, sino para que comprendan el grado de desconocimineto que tiene sobre esta herramienta, ni hablar si se trata de navegar en la red. Después de un par de menciones al pasar de ella diciendo «¡cómo me gustaría aprender a usar eso!», un día de hace poco tiempo se me ocurrió cumplirle su sueño en forma virtual.

Sentada junto a mí, ingresamos juntos al Google Earth y nos dispusimos a intentar volver a su infancia, a su tierra. No sé bien por qué, al mismo tiempo que yo iba ejecutando los comandos del programa, fui siguiendo de reojo sus miradas, sus reacciones.

Desde la casi indiferencia inicial al ver abrirse el gran globo terráqueo del Earth con una bienvenida borrosa en su visualización, hasta la gradual alegría y sorpresa al ir reconociendo detalles y sitios de su ciudad.

Mediante el buscador, con el dato que su mente jamás olvidó pese a los miles de kilómetros y millones de minutos que pasaron, emprendimos juntos el viaje. Calle Encantada allá vamos, me dije. Rogaba poder encontrar algo contundente en el Earth para satiasfacer la curisidad, a esta altura, ya pueril de mi vieja. Digo pueril por la alegría que reflejaba su cara, idéntica a la que regala un niño al abrir un regalo.

Elegí comenzar haciendo una navegación casual de Almería, visitando lugares grabados y abriendo los enlaces para ver las fotos. Fue así como mi mamá fue recordando cosas, seguramente realizando un inextricable viaje en su cerebro.

Después de un rato del tour, escribí la dirección donde nació y el programa comenzó a mostrarnos lentamente los resultados. Lamentablemente no nos llevó directo a esa misteriosa casa, que ella, y yo también, tanto deseaba ver. Sin embargo, nos posicionó en la calle, por lo que fue cuestión, nada sencilla, de ubicarse en la altura y empezar a desandar el camino.

Las casas bajas y calles angostas nos recibieron con agrado. Mi vieja estaba volviendo a su pueblo, sé que lo estaba haciendo. Sus recuerdos sobre él no son más que el nombre de una calle, la dirección (que resultó ser inexacta a cómo la recordaba) y algunos lugares puntuales que había cerca de su casa como referencia.

Envueltos en un silencio llegamos a la calle Encantada, a la dirección donde nació y vivió su primera infancia. En este momento Almería no me importa más, no puedo dejar de mirarla, balbucea algunas palabras, intenta reconocer esa casa que se erige en la esquina, probablemente su cabeza le esté trayendo nuevas olas de recuerdos. Su casa, sus padres, el barco, el mar, esa extraña tierra que la recibió, sus cinco hijos que nacieron acá…

calle encantada

Después de este hallazgo, que pienso completar con un regalo especial para su cumpleaños con la complicidad de un amigo que hace unos años, causalmente, se fue a vivir a Almería, ella contó su viaje a todos. Ahora cada vez que me ve en la computadora se interesa en qué estoy haciendo. Tengo una deuda, enseñarle a usar este aparatito milagroso, aparatito que la llevó de ida y vuelta a su casa en un viaje de 63 años que duró un par de horas; un verdadero viaje en el tiempo.

A ella hace 58 años la trajeron navegando a Argentina, me reconforta que, virtualmente, yo haya podido llevarla «navegando» de vuelta hacia su tierra. Creo que, de un modo quizás extraño y privativo de otros sentidos, le cumplí su sueño. Sólo yo tengo presente sus caras y gestos al ingresar en el Google Maps y Street Views a calles y lugares que su mente, pese al tiempo transcurrido, se han resistido a olvidar. Pienso que es muy difícil que ella pueda poner sus pies en Almería nuevamente, me alegra y emociona saber que algún día, cuando ella para mí sea un recuerdo como lo fue Almería para ella toda su vida, pensaré en esto y una sonrisa se dibujará en mi rostro, recordando el día en que mi teclado fue el asiento del avión que tanto le hubiera gustado abordar.