Al margen del terror

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Un rescatista le entrega un perro recién sacado de entre los escombros a su dueño, que no puede resistir la emoción de volver a ver a su mascota tras saberlo desaparecido. Una lágrima dulce en medio del reguero de sal y destrucción dejado por el devastador tsunami de Japón.

La foto es tomada de un diario japonés y obviamente no sé qué dice, pero los rostros de los protagonitas lo dicen todo. No por pequeño que sea el milagro, es menos importante. Y aunque la magnitud de la tragedia no deje tiempo para detense en estas historias, es un ejemplo de cómo en medio del terror pueden derramarse gotas de vida.

Del Facebook a la acción: jóvenes buscan perros abandonados y los esterilizan

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2x5=30

Lo que empezó como un grupo más de los miles que invaden la red social Facebook en internet generó un movimiento que se está haciendo realidad gracias a que un grupo de jóvenes recoge perros callejeros y los lleva a esterilizarlos. Apenas piden a los miembros del grupo un pequeña colaboración de $2 ( o lo que puedan) para llevar a cabo las operaciones de las perras.
La idea del grupo, denominado Red Animal, es ayudar a disminuir un problema que cada día es más grave en la ciudad de San Rafael, Mendoza: los perros abandonados en las calles de esta ciudad, cuyo número se calcula en más de 30.000, sobre una población humana de 180.000 personas.
Para ellos, a pura voluntad y sin el apoyo de ninguna institución pública ni privada, han comenzado con la campaña 2×5=30. La misma pide una colaboración de $2 por mes para esterilizar 5 perras en ese tiempo, logrando en 4 meses tener 30 cachorros vagabundos menos en las calles.

Matías Cosarinsky (35) comenzó esta cruzada creando el grupo Red Animal en Facebook. Allí conoció a Josefina Mazzini. Con ella y junto con otros jóvenes pasaron de la discusión a la acción. Tal vez la propia descripción del grupo en la red social resuma sus objetivos.
“¿No te mata ver perros y gatos tirados, abandonados desde cachorros, atropellados, desprotegidos? Armemos una red para rescatarlos, castrarlos, curarlos y darlos en adopción. No seamos animales y hagamos las cosas bien. ¡Ayudemos a los animales!”.
“La gente colabora: te encontrás cachorros abandonados y como les tenés afecto los cuidás, nosotros pasamos de pegar carteles a armar un grupo en Facebook; cada uno aporta $2 y la idea es tratar de disminuir la proliferación descontrolada”, señaló Josefina.
Ambos destacaron que la castración de un perro por semana implica 2 camadas menos de canes al año, lo que en siete años sumarían 5.400 perros.

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A ellos y a quienes integran el grupo, que hoy sumaba 677 seguidores, los une el amor por los animales y la preocupación por este flagelo de abandono en este departamento. Josefina pasó incluso la última Navidad en las puertas del Súper Vea ofreciendo cachorros que ese día había encontrado en la ruta.
“Sólo lo hacemos con perros de la calle, el que tiene un perro se tiene que hacer cargo, la gente cuando ve que hay personas que hacen algo se suma”, afirma Matías.
El método de trabajo consiste en buscar los canes abandonados y llevarlos a la veterinaria para ser castrados, para finalmente ser devueltos al lugar de donde se los sacó.
Una vez operados se les coloca un collar rojo con una medalla que lleva impreso el número de la operación.
Para poder continuar con la campaña, ya que el aporte social es el único recurso, han distribuido alcancías en distintos comercios situados en el centro y tienen una cuenta en la Veterinaria De Sol, en la esquina de Chile y Castelli.

Exactamente dónde ayudar

Estos son los comercios de San Rafael donde se puede colaborar con lo que cada uno pueda.

  • Dulce Carola (H.Yrigoyen 1270)
  • Clinica Veterinaria de Sol (Cuenta) en Chile y Castelli
  • Azael (Quiroga y Blas Parera)
  • La Mary Lomitos (Las Aucas casi Los Sauces)
  • Carniceria El Victor (Ballofet casi cabildo)
  • Sol-Salud (Day y Bombal)
  • Almacen El Chacarero (Ballofet 40)
  • Dr. Celular (Chile 31)
  • Empanadas Tucumanas (Ballofet 585)
  • Parrilla Los 2 Puentes (Cdro. Benegas)
  • Almacen de Laura (Santa Fe y Ballofet)
  • Telefonia Jeremias (chile 45)
  • Policlinica San Rafael
  • Panaderia Nahuel
  • Verduleria (Libertador y Necochea)
  • Vinoteca (Alberdi y Libertador)
  • Escuela Iselin
  • Farmacia Amanecer (Av, Roca y Recabarren)
  • Consultorio Andrea Trossero (Entre Rios 1245)
foto de Matías y Josefina
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Carmencita, la mujer de los 200 perros abandonados

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Ni bien entro al predio, detrás de un alambrado los perros ladran sin parar, ella sale y con el mismo palo que le sirve para ayudarse a caminar golpea la pared de su pequeña casa. La manada se calla obedeciendo a su dueña, la mujer que hace veinte años viene asistiendo perros abandonados y que hoy ya tiene 200.

carmencita

Es Carmencita López, tal como se la conoce. Vive en la ciudad de San Rafael (Mendoza, Argentina) en su humilde casita de madera en el predio de la Sociedad Protectora de Animales. Es la mujer de los 200 perros que alimenta gracias a la colaboración de un frigorífico tres veces a la semana.

A sus 70 años, y aunque siempre fue “animalera”, cuenta que tamaño apego por estas vidas que otros arrojaron a la calle, nació un día de 1989 en que ella se acostó para morir y, según cuenta, sus perros y gatos lo evitaron (ver abajo).

Algunas escaramuzas y el ver semejante cantidad de canes juntos, hacen que le pregunte, como para romper el hielo, si se pelean mucho entre ellos: “No tanto como las personas”, responde sonriente.

“Desde muy chiquitita he sido muy animalera, amo todo lo que es la naturaleza, yo digo siempre que hay que amar a todos los animales, me duele que destrocen una planta, que ataquen a los pájaros como andan los chicos ahora con rifle y para colmo con el padre enseñándole”, dice sobre sí misma y su amor por sus “niños”, tal como los llama a veces.

La constante y, cada vez más común, actitud de la gente de abandonar sus mascotas, hace que Carmencita piense que “el ser humano está cada vez más malo y más dañino sólo le interesa su bien propio, en cambio los animales son más fieles, si vos les pegás porque se han portado mal o los retás, al ratito vienen y te están haciendo cariño y lamiendo las manos”.

Darle de comer a tantos perros no es sencillo y en esa tarea tiene la suerte de recibir la colaboración semanal de una empresa. Aunque las necesidades parecen agolparse tras el endeble alambrado, ella sólo pide como urgente un refugio para protegerlos de las tormentas.

“El alimento me lo están trayendo nuevamente por la colaboración del Frigorífico San Rafael. Es tres veces por semana y los fines de semana se les da alimento; el chico que lo trae lo tira por arriba de la tela y ellos se sirven, yo les doy a los cachorros y a los gatos, que los tengo adentro”.

La falta de espacio y recursos hace que se dificulte recibir más perros. “Cuando me traen alguno me pone muy mal porque la gente no tiene conciencia, ahora dejan muchos cachorros, todos los días se encuentran cachorros abandonados; en este momento tengo orden de no recibir más, me duele en el alma cuando me traen cachorros porque la mayoría de las veces no tienen ni un mes, ahí todavía se pueden salvar, pero ¿cuándo los tiran recién nacidos y metidos en una bolsa? La gente no piensa que son vidas, que merecen ser respetadas como la nuestra”, afirmó.

Al verla caminar con sus años a cuesta por el medio de la manada, la pregunta es inevitable. ¿Y cuando ella ya no esté? “No sé… se tendrá que hacer cargo la Sociedad Protectora y preparar una persona, no todo el mundo quiere estar acá”.

Créase o no, una historia de amor

Aunque siempre tuvo animales, su apego a cobijar los que los demás abandonaban tiene fecha y una historia, que más allá de las creencias de cada uno, hablan del amor que une a Carmencita López con ellos.

“En el año 1989 yo estaba muy mal de salud, económicamente y, psicológicamente, me cerraban las puertas en todos lados y un día yo estaba dejándome morir, en ese entonces tenía 4 ó 5 gatos y 3 ó 4 perros que casi a las 24 horas me hicieron reaccionar. Ahí fue que me aferré más a los animales, sin tener trabajo ni para comer pero a ellos no les faltaba para comer; llegué a tener entre perros y gatos 76 animales”, contó.

“Yo sentí –añade al consultársele cómo la salvaron- de pronto que estaba entre nubes y empecé a sentir ladridos y aullidos muy lejanos, me tiraban del pelo, me mordían la mano, me lamían la cara y los sentía cada vez más cerca hasta que reaccioné.¡Si hubieran visto la algarabía cuando me senté en la cama y vieron que estaba viva!”, narró con emoción.

La entrevista termina pero ella no se calla. Habla de algunos problemas y también pide si le puedo llevar un ejemplar del diario con su nota, porque nunca se ha podido ver cuando le han hecho alguna. Cuando me voy los perros ya no ladran y a lo lejos la veo separando con el palo a dos perros que se pelean. Hoy la nota salió y estoy pensando si en estos días puedo acercarle un ejemplar del diario.