Sobrevolemos Marte en 3D

Marte, ese conocido, ese desconocido. Marte, tan lejos, tan anhelado. Marte, el protagonista nunca pagado de muchas películas de ciencia ficción. El planetas rojo, desde que el Hombre empezó a soñar con los viajes espaciales, es el objetivo tal vez preferido. Pero qué sabemos de él… poco y nada. Sin embargo, yo te invito a que lo sobrevolemos juntos. En 3D, en un video, desde tu casa. Sobrevolemos el planeta Marte  gracias a la cámara HIRISE de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA.

El fotógrafo que descubrió los habitantes del Sahara verde

Mike Hettwer estaba exhausto al igual que el resto. Junto a un pequeño sub grupo de exploradores, empezó a subir unas dunas. Al llegar a la cima contempló lo que había del otro lado. La arena de uno de los lugares más calientes del planeta estaba confesando gran parte de su historia. Con la boca abierta, Mike primero hizo lo que mejor sabe: tomó fotografías. Y corrió, veloz, hacia el resto del grupo para pronunciar las palabras que luego se repetirían en 2.500 revistas y publicaciones: “He encontrado algunos huesos, pero no son  dinosaurios, son humanos “.


Casi sin proponérselo, este fotógrafo especializado en expediciones arqueológicas, se convirtió en el descubridor de dos poblaciones distintas que hace 9.000 años habitaron el Sahara, cuando este desierto era algo muy distinto a lo que es hoy.  Se trata de la etapa conocida como el Neolítico Subpluvial, que duró varios miles de años y que por entonces creó el Sahara verde, hogar de pastizales, animales de bosques y seres humanos.

En la última década Hettwer ha visitado más de 60 países en varias expediciones. Sus trabajos de documentación fotográfica han salido en miles de sitios, incluyendo el The New York Times, The Washington Post, National Geographic, The Chicago Tribune, la revista Discover y la revista Science.

Su asombroso descubrimiento fue el 13 de octubre del año 2.000, siendo miembro de un equipo liderado por el paleontólogo Paul Sereno, de la Universidad de Chicago. Estaban en las ardientes arenas del desierto de Teneré, al norte de Níger.

Esta zona es de las más inexploradas del planeta, por su clima natural y, también, por su clima político. Es que los conflictos de los Tuareg, los nómadas que habitan hace mucho tiempo esta zona con el gobierno, lo han convertido en un lugar peligroso. Por eso el equipo de investigadores tuvo que pedir permiso a ambos bandos antes de adentrarse en los interminables kilómetros de arena.

Sereno y su equipo son nada menos que los descubridores del Nigersaurus y del Sarcosuchus, el impresionante cocodrilo que vivó hace unos 110 millones de años en esta región del Sahara.

Cuando el fotógrafo hizo el anuncio todo el equipo completo se reunió en esas ladera. En pocos minutos ya habían visto decenas de esqueletos humanos, algunos en posición fetal, con utensillos junto a ellos. No había dudas, el desierto estaba “vomitando” su historia. Y Hettwer, junto al resto, eran los primeros privilegiados oyentes y testigos de lo que comenzaba a decir. “Era como si los vientos del desierto los estuvieran tirando de su descanso final” conto el fotógrafo luego.

Entre los huesos humanos (casi completos, con dentaduras, dedos y todo) había vasijas de barro, herramientas de piedra trabajadas, hachas, puntas de flechas. Junto a todo esto hallaron cientos de huesos de animales, animales que no pertenecían al desierto, al menos, al actual. Antílopes, jirafas, cocodrilos, tortugas y hasta peces y almejas.

Esta increíble variedad de vida podría explicarse por el cambio del Sahara hace unos 12.000 años, cuando una pequeña rotación en el eje de la Tierra combinada con otros factores, hizo que un área tan extensa como todo Estados Unidos, se llenara de agua y lluvias, lo que trajo consigo una variedad de vida muy rica, que incluyó a los seres humanos.

Respecto a las culturas encontradas y sus costumbres, algunas cosas se saben y muchas permanecen en el misterio. En sus grabados de piedra se pueden ver represtanciones de rebaños de avestruces, jirafas y elefantes. Se cree que aprendieron a domesticar el ganado. Pero casi nada se sabe de dónde aparecieron. Si eran nómades o residentes en la zona es un misterio, si eran pacíficos cazadores o guerreros, tampoco. Lo que se precisó es la fecha de su muerte. Es que un nuevo cambio en el clima del Sahara, hace unos 3.500 años atrás, los eliminó. Hasta aquél día de octubre en que Mike Hettwer los vio y los rescató del pasado. Sereno, el famoso y prestigioso, paleontólogo, paso noches enteras intentando descubir más, e incluso volvió más tarde al lugar, pero excavar más profundo costaba más dinero.

Por ahora, contamos con el valioso aporte de todo este equipo y el excelente material fotográfico de Hettwer, que sin lugar a dudas puede denominarse como el hombre que descubrió el pasado del Sahara.

Nota: Todas las fotos pertenecen a Mike Hettwer. Yo las vi en este sitio.  Parte de esta historia y más información en 1, 2, 3.

¿Qué harías si te encontraras 1 millón de dólares? La historia del estibador que lo vivió

Vas en tu  auto, delante tuyo transita un furgón blindado.  De repente, las puertas traseras se le abren y caen dos bolsas al suelo. Te detienes, el corazón te palpita porque el contenido de las bolas es casi obvio. Las agarrás y te vas rápido a tu casa. Abrís las bolsas y volcás el contenido sobre la cama. Miles de billetes inundan ahora el colchón. Parece un guión, pero es realidad. Esta es la historia de Joseph “Joey” Coyle, el hombre que hizo realidad el sueño de cualquiera. Pero ¿a qué costo?

Era una fría mañana del 15 de febrero de 1.981 en Filadelfia (Estados Unidos). Joey Coyle conducía su auto y lo acompañaban dos amigos. Un tráfico tranquilo les permitía manejar con relativa tranquilidad. Pero hacía un par de minutos que el camión blindado de Purolator Armored Services iba adelante. Ya quería pasarlos.

De repente, asombrados, observaron cómo se abrieron las puertas traseras del furgón y cayeron dos bolsas. Joey se detuvo, asombrado. Vieron que el transpore de caudales nunca se detuvo. Sus conductores no se habían dado cuenta, cuando lo hicieran ya sería tarde. Joey se bajó, tomó las dos bolsas y se dirigió a su humilde casa de los suburbios de Filadelfia.

¿Quién era Joey?

Joey era un estibador de puerto desempleado, con algunos problemas de adicción a las drogas. Y acababa de cumplir el sueño de cualquier ser humano, sobre todo de aquellos aficionados al juego. ¿Quién no soñó alguna vez ganar una cantidad semejante en algún juego de azar? ¿Cuánto daría un jugador de las máquinas tragamonedas de un casino por hacer un triplete y ganar una cantidad similar? Joey lo consiguió, y sin jugar a nada, sin esfuerzos. Sin embargo, ese 1.2 millón de dólar (esa era la cifra exacta, un millón doscientos mil dólares) estaba lejos de ser la felicidad soñada.

¿Qué hizo Joey con esa suma? Las crónicas del caso señalan que se embarcó en 1 semana de euforia y paranoia. Se sentía perseguido, y de hecho lo estaban buscando. Pensaba que cada uno que hablaba en secreto cerca de él, estaba refiriéndose a su dinero.

También se sabe que gastó mucho dinero en pocos días, debe haberlo disfrutado, aunque no hay muchos detalles sobre en qué lo hizo. Sobre esta historia se hizo una película, Money for Nothing,  protagonizada por John Cusack ,y también un libro escrito por Mark Bowden titulado Finders Keepers. Al parecer, el film no fue demasiado fiel a la verdadera historia.

Su escasa preparación tal vez no lo ayudó a saber qué hacer con el dinero. Gastó una buena parte en forma veloz. Durante un tiempo se convirtió en una leyenda popular de Filadelfia,ya que supo regalar billetes de 100 dólares a la gente con la que se iba encontrando. Hablaba mucho del tema.

Esta historia increíble que empezó con un “regalo del cielo” (o del tránsito) comenzó a escribir su final en el aeropuerto Keneddy, cuando Joey fue arrestado mientras se aprestaba a volar a Acapulco, México.

Llevaba consigo, en sobres disimulados en sus tobillos y medias, 105.000 dólares en 21 sobres de 5.000 dólares cada uno.

Un año después de vivir el día con el que sueña toda persona, Joey afrontó un juicio en su contra (sus dos amigos, quienes presuntamente colaboraron con las autoridades, no fueron acusados).

El jurado lo encontró inocente por locura temporal. La compañía dueña del dinero recuperó 190.000 dólares del monto original.

Doce años después de aquél día, Joseph Coyle fue hallado muerto en su sótano. Se había suicidado. La crónica de su muerte del New York Times señala que Joey nunca pudo superar la muerte de su madre. Lo sobrevivió una hermana, remata el artículo periodístico norteamericano.

También lo sobrevivió una historia fascinante de un sueño hecho realidad. Una mochila de dinero que, tal vez, fue una mochila que llevaba mucho más que dinero, peso que el estibador no pudo soportar.

¿Qué harías si te encontraras U$S 1 millón?

Nota 1: Esta historia se me ocurrió porque esta semana MzaBlog llegó al millón de visitas (gracias a todos), por lo que quería hacer algo relacionado a esta cifra tan redonda y simbólica. Encontré esta historia haciendo búsquedas relacionadas en buscadores.

Nota 2: Algunas fuentes de las que saqué información: 1, 2, 3, 4

Nota 3: La foto del inicio la saqué de acá

Nota 4: La imagen que hay en medio del texto la hallé en Google Images y tiene como fuente original este blog.



¡Hey! ¿A quién estás fotografiando?

Soy un fan de Flickr. Como tal, suelo marcar en favoritas a las fotografías que me gustan. Habiendo almacenado cientos, el otro día me percaté que muchas de ellas tenían algo en común, una postura, una mirada que casi habla por sí misma. Son fotos donde los fotografiados aparecen con sus ojos en primerísimo primer plano, y si nos relajamos y dejamos volar la imaginación, podemos afirmar que casi que están “retando” al fotógrafo. Es como si dijeran “Hey, a quién estás fotografiando”. Aquí van. A ver si captan la intención y disfrutan como yo.

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Observando por primera vez el núcleo de un reactor nuclear con un algoritmo informático

Ver en detalle cómo es por dentro una fisión nuclear (como la de Hiroshima por ejemplo) es un lujo que hasta ahora sólo pertenecía a la ciencia ficción. Pero los científicos lo han hecho y ahora es posible observarlo gracias a un algoritmo informático desarrollado por investigadores del Departamento de Energía (DOE) del Laboratorio Naciocal de Argonne (EE.UU). La información dice que el código informático podría ser crucial para desarrollar reactores nucleares seguros y respetuosos del medio ambiente.

Lograr en  detalle la geometría de una reacción nuclear requiere millones y millones de cálculos que escapan a las computadoras más poderosas. Hasta ahora los modelos simulaban aproximaciones a cómo era por dentro una “zona cero“. Lo que han logrado los investigadores del DOE es reducir las incertidumbres en esos modelos.

Un video del nuevo modelo está disponible desde hace dos días en internet, y este es el asombroso video.

Link al video en youtube.

Más información en inglés.

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El autor

Javier Martín. Comunicador Social/Actualmente periodista de gráfica.

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